- Porque esta ciudad, como todas las ciudades, no dice su pasado pero lo contiene como las líneas de una mano -

noviembre 21, 2009

MIRANDO MÁS ALLÁ DEL SHOPPING

Mercado de Abasto Proveedor de Buenos Aires




Entrada por Avda. Corrientes


Ocupando la manzana comprendida por las calles Anchorena, Agüero, Lavalle y Avda. Corrientes, se levanta la colosal estructura del que fuera, al momento de su inauguración, el mercado más grande de Sud América.







Devenido en moderno centro comercial, del mítico edificio que diera origen a todo un folclore en torno a él, al barrio y a sus habitantes, solo se conserva la estructura metálica y las letras del frontis que recuerdan cual era su destino original.







Historia


Hacia fines del siglo XIX la Municipalidad de la Ciudad aprobó la instalación de un mercado de venta al por mayor de frutas, verduras y otros artículos, quedando prohibida específicamente la de cualquier tipo de carnes y de embutidos.

El establecimiento ocupaba unos 1300 m2 en un lugar muy apropiado: se encontraba a mitad de camino de dos de las áreas dedicadas a la producción frutihortícola (La Boca y Olivos) además de cercano a la estación de trenes (Buenos Aires al Oeste).

Así, el 1º de abril de 1893, se inauguró este primer edificio realizado en mampostería con una estructura de hierro, fundida en los famosos "Talleres Vasena".





Viejo Mercado - c.1925



La llegada del nuevo siglo trajo mejoras al mercado, para 1904 se inauguró un frigorífico y una fábrica de hielo.
Pasado un tiempo, la constante expansión de la ciudad con el consiguiente aumento de la población y del consumo obligó a la adquisición de lotes linderos que fueron destinados a depósitos de carros y caballos, nuevos frigoríficos y un anexo para ventas minoristas.

En la década del 20, ante la creciente demanda, se decidió la construcción de un nuevo edificio, ya que el existente resultaba insuficiente.
Se llamó a concurso, pero recién en 1926, luego de varios desacuerdos ante los proyectos presentados, se aceptó el del estudio formado por los ingenieros José Luis Delpini, Raúl Bes y el arquitecto Victorio Sulsic.





Mercado de Abasto -c.1934



Construido por etapas e inaugurado el 24 de marzo de 1934, "El Abasto" posee un aire a basílica romana. Con 5 naves, la central más alta y ancha más dos de cada lado y techos casetonados que generan bóvedas de crucería con las transversales, fue uno de los primeros edificios porteños realizados en hormigón armado a la vista, tanto en el interior como en el exterior.

Su superficie cubierta era de más de 48.000 m2 y estaba dividido en cuatro plantas destinadas a la venta de carnes (en 1939 se permitió el comercio de carnes y pescados), depósitos de productos, comercio de abasto mayorista y mercado minorista.




Vista lateral


Dos escaleras mecánicas y tres ascensores que vinculaban todas las plantas, permitían el movimiento del público. Montacargas, cintas sin fin y rampas de acceso se encargaban del flujo de mercaderías y del ascenso y descenso de los camiones en las playas de maniobras y estacionamiento.

También contaba con un acceso a la Línea "B" de subterráneos que posibilitaba la llegada de las cargas provenientes del Ferrocarril Central.




Detalle casetonado


Albergaba 540 puestos dedicados a la venta minorista, diseñados en hierro y acero inoxidable con mesadas en mármol de Carrara y dotados con teléfono, luz y fuerza motriz.
Cada puestero disponía de una celda en la cámara frigorífica para conservar la mercadería que se mantenía inalterable gracias al frío y a una instalación ozonizadora.




Bóveda casetonada y de crucería


El mercado funcionó durante 50 años, dándole a esa zona de la ciudad un sello y un estilo muy particulares hasta que, en 1984, el establecimiento cerró sus puertas.
Trasladada la actividad al "Mercado Central", el edificio quedó abandonado y con un destino incierto; finalmente fue adquirido por una empresa privada, que lo convirtió en el centro comercial más grande de la ciudad.

En 1998, reciclado y transformado, abrió sus puertas el "Abasto Shopping": 120.000 m2, 5 niveles, 230 locales, 12 salas de cines y dos estacionamientos.
Cuenta, además, con un "Patio de Comidas", una plaza vidriada, un parque de diversiones y un Museo para niños.
El proyecto es obra del estudio americano "Benjamín Thompson & Associates Inc."





Detalles bóvedas y ventanas






Curiosidades


* Desde el subsuelo del shopping se puede acceder a la estación "Carlos Gardel" de la línea "B" de subterráneos.

* La construcción del mercado fue dificultosa y por etapas ya que uno de los requisitos era no obstaculizar el normal desarrollo de las actividades.

* El techo está formado por casetones y losas de hormigón vitrificado (glass beton) o vidrio concreto. El mismo estaba protegido de los rayos solares por mamparas especiales traslúcidas que aseguraban un ambiente fresco en la zona del primer piso.

* Las grandes ventanas rematan en arcos de medio punto de 100 m2 cada uno que repiten el diseño de cuadrícula de hormigón y vidrio de las bóvedas.

* En 1937, el edificio recibió el premio a la "Mejor Fachada" otorgado por la Municipalidad.

* En 1952 sufrió un incendio que duró varios días. Sus partes dañadas fueron reconstruidas y reforzadas.

* El "Estudio Delpini, Sulsic y Bes" es también autor del estadio del Club Boca Juniors, mejor conocido como "La Bombonera".

* "Urbania - Museo de los Niños" es el primer museo interactivo temático de la Argentina.

* Entre los locales de comidas rápidas se encuentra la única hamburguesería "Kosher" fuera de Israel, pertenece a la famosa cadena de los arcos dorados.

* La doble estructura de la bóveda de hormigón, separadas entre si por un espacio hueco de un metro, no permitió que, durante los años de abandono, se produjera en los techos humedad o filtraciones.

* Cercano al sitio se encuentra la casa en la que viviera el "Morocho del Abasto", Carlos Gardel; hoy es un museo dedicado a mostrar algunos aspectos de su vida.

* Lo único que se conserva del "Viejo Mercado" de 1893 es la estructura de metal de la fachada emplazada sobre la calle Lavalle. Del "Mercado de Abasto Proveedor" resta solo el maravilloso edificio, una estructura de hormigón con sus bóvedas, arcos, nervaduras y aberturas originales.


octubre 30, 2009

UNA MIRADA CULTURAL II

A pedido de algunos seguidores de "las miradas", completo un poco más la historia del sitio que hoy ocupa la Biblioteca Nacional.



A principios del siglo XIX, el área descripta en el post anterior, se encontraba bastante alejada de lo que se consideraba "la ciudad" propiamente dicha.
Poco pobladas, cercanas al Río y ubicadas en una elevación natural, estas tierras pertenecieron, originalmente, a unos ingleses que tenían en ellas, una casa de verano.

En 1855, adquirió la propiedad Don Mariano Saavedra, hijo del que fuera presidente de la Primera Junta de Gobierno, quién construyó una vivienda y comenzó con la parquización del terreno que lindaba con el de la "Quinta Hale".
Algunos años más tarde, en 1883, el solar pasó a manos de Don Mariano Unzué quién edificó una importante mansión de estilo francés que se conoció como "Palacio Unzué".









En un lugar privilegiado, (vecina a otra palaciega construcción, la residencia "Madero-Unzué"), se levantaba en lo alto de la barranca, en el centro de un muy cuidado jardín.
Rodeada de verde y de esculturas, sus dos plantas, divididas en dos alas, albergaban casi trescientas habitaciones: salas, dormitorios, cuartos de huéspedes, escritorio, biblioteca
, etc., todo exquisitamente decorado; poseía, además, áreas de servicio y dependencias para el personal.
Mención especial merecía su galería de columnas desde la cual se apreciaba una magnífica vista del río.




Vista Jardines


Vista Interior




Propiedad de una de las familias tradicionales porteñas, sus salones fueron lugar de encuentro obligado para la alta sociedad de la época y las veladas supieron contar con los presidentes Don Bartolomé Mitre, Don Julio A. Roca y Don Manuel Quintana, entre sus asistentes.









Hacia 1930, la crisis económica del país, obligó a muchas de las familias propietarias de estos palacios, a desprenderse de ellos ante la imposibilidad de seguir manteniéndolos.
Fue así como, en 1937, el edificio pasó a manos del Estado; durante los cinco años siguientes funcionó en él un colegio hasta que, en 1942
, se destinó a Residencia Presidencial.

En 1943, el matrimonio conformado por el entonces presidente Gral. Juan Domingo Perón y María Eva Duarte se instaló en la "Mansión Unzué" de manera permanente.
Cabe recordar que, hasta ese momento, los primeros mandatarios o vivían en sus propias mansiones particulares o en la Residencia Madariaga-Anchorena (hoy "Sede de la Conferencia Episcopal Argentina") o en la "Quinta de Olivos".





La Primera Dama saliendo de la Residencia Presidencial




Sujeta a los vaivenes políticos, la caída del gobierno peronista significó la "sentencia de muerte" de la fastuosa vivienda.
En 1955 se dispuso la demolición del edificio y el terreno se destinó a la futura Biblioteca Nacional.


Curiosidades


* Mariano Saavedra había nacido en el "Fuerte de Don Juan Baltasar de Austria", hoy "Casa Rosada" .

* La zona era tan alejada que se enviaba un mozo a buscar el pan a "la ciudad"... a caballo!

* El jardín fue diseñado de manera romántica y exótica y estuvo a cargo, dicen, del poeta Rubén Darío. Algunas de las estatuas que lo adornaban se encuentran en "Parque Lezama".

* La residencia presidencial que luego fuera entregada a la "Conferencia Episcopal Argentina", tenía mala fama.
El presidente Roberto M. Ortiz murió en ella luego de una larga y penosa enfermedad que lo dejó ciego y lo obligó a retirarse antes de concluir su mandato.
Tal vez este haya sido el motivo por el cual la "Mansión Unzué", pasó a ser la nueva vivienda elegida para los primeros mandatarios.

* María Eva Duarte de Perón falleció el 26 de Julio de 1952 en el dormitorio principal del primer piso.
Cuentan que, sobre la pared que daba frente a la calle Austria, mientras la primera dama agonizaba, alguien llegó a escribir "Viva el cáncer"; lo que demuestra lo que era capaz de despertar "Evita", amores apasionados y odios viscerales.

* El único sector que se salvó de la destrucción corresponde a la vivienda que ocupaba, junto a su familia, el mayordomo que prestaba servicios en la residencia.
Allí funciona, desde 1997, el "Instituto Juan Domingo Perón de Estudios e Investigaciones Históricas, Políticas y Sociales".

* Para algunos el edificio, por haber sido habitado por el matrimonio Perón, se transformó en símbolo de la barbarie, la ignorancia y de todo lo que, a los ojos de los anti-peronistas, representaba, despreciaban y odiaban del peronismo.
Puede que derribarlo y edificar en su lugar una Biblioteca, símbolo de cultura y civilización, fuera una forma (cuestionable) de reivindicar y recuperar aquellos valores que consideraban perdidos y de sepultar y olvidar esa parte de la historia que les resultaba indigna.